Potencia y seguridad de cálculo

Cualquier reto de investigación, actualmente se lo resuelve con ordenadores, pero los grandes problemas complejos necesitan la potencia y seguridad de cálculo mayor que podamos imaginar, una red ultrarrápida de miles de ordenadores que pueden trabajar como una sola máquina, el supercomputador MareNostrum, que llega a su cuarta generación.

Potencia y seguridad de cálculo

Cualquier reto de investigación, actualmente se lo resuelve con ordenadores, pero los grandes problemas complejos necesitan la potencia y seguridad de cálculo mayor que podamos imaginar, una red ultrarrápida de miles de ordenadores que pueden trabajar como una sola máquina, el supercomputador MareNostrum, que llega a su cuarta generación.

Durante los próximos cuatro meses este supercomputador realizará actividades de investigación sobre el cambio climático, las ondas gravitacionales, la vacuna contra el sida, nuevas terapias de radiación contra el cáncer y simulaciones sobre la producción de energía de fusión, entre otros.

Ubicado en el Barcelona Supercomputing Centre (BSC), el MareNostrum 4, que entró en funcionamiento el pasado julio, tendrá una potencia máxima media de 11,15 petaflops, que significa que con una capacidad de hacer 11.000 billones de operaciones por segundo , supera de diez veces la potencia de su predecesor, el MareNostrum 3, aunque su gasto energético, de 1,3 MWatt / año, es sólo un 30% más alta. El supercomputador está equipado con 3.456 nodos con procesadores escalables Intel Xeon. Los nuevos procesadores Intel, como dice el director de la compañía en España, Carlos Clerencia, “incrementan de un 65% las prestaciones respecto de generaciones anteriores, más capacidad de carga de trabajo y un coste de mantenimiento mucho menor.” El nuevo supercomputador posee una capacidad de almacenamiento en disco de 14 petabytes y está conectado a las infraestructuras de big data del BSC-CNS, que tienen una capacidad total de 24,6 petabytes.

El MareNostrum 4 servirá para hacer crecer aún más la capacidad de servicio del BSC, que en el año 2016 alcanzó las 379,5 millones de horas usadas en supercomputación. Pero, como señala Mateo Valero, director del BSC, “además de dar servicio investigamos, utilizamos el supercomputador como potente microscopio que nos permite ver cada vez mejor y descubrir nuevas cosas”.

Este ordenador, en concreto, será útil para la investigación básica y aplicada por su capacidad para realizar grandes cálculos ejecutar grandes simulaciones complejas y analizar grandes volúmenes de datos. Hoy en día los superordenadores son utilizados prácticamente por todas las disciplinas científicas, desde la astrofísica o la física de materiales, pasando por la biomedicina, y también por la ingeniería y por la industria.

El MareNostrum 4 está llamado a ser clave en la realización de experimentos científicos simulando in silico el comportamiento del objeto en estudio. Así, la simulación computacional puede intervenir en la observación del comportamiento de proteínas; el diseño de fármacos personalizados; ubicar un parque de aerogeneradores en el lugar de mayor rendimiento; cartografiar la Vía Láctea; investigación sobre el cambio climático; nuevas terapias de radiación contra el cáncer o simulaciones sobre la energía de fusión, entre las diversas líneas de investigación que pueden requerir su potencia de cálculo.

Hay que decir que la anterior generación del MareNostrum colaboró ​​en uno de los descubrimientos científicos más celebrados de los últimos años; la detección de ondas gravitacionales.

Con un presupuesto de 34,2 millones de euros, el BSC consiguió el año pasado atrajo unos ingresos de 19,1 millones. Sus inversiones fueron de 11,5 millones de euros. Dispone de una plantilla de 517 personas.

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