La ley de causa y efecto no es un castigo

La ley de causa y efecto no es un castigo como muchos piensan, como su propia palabra dice yo he causado y esa causa tiene un efecto.

Ley de causa y efecto

La ley de causa y efecto no es un castigo como muchos piensan, como su propia palabra dice yo he causado y esa causa tiene un efecto, que no es lo mismo que un castigo. Según parece todos los seres humanos, nos guste o no, estamos sujetos a esta ley divina.

Como decía Newton, hace ya varios siglos, toda acción, recibe una reacción opuesta y de igual magnitud.

Por ejemplo, si le das un puñetazo a la pared, la pared impactará contra tu puño con la misma intensidad; y, probablemente, te harás daño. Éste es un ejemplo de la ley de causa y efecto aplicada al mundo físico tridimensional.

El budismo y otras corrientes espirituales lo llaman Karma o la ley del espejo, pero en realidad proviene del mismo sitio, La ley de causa y efecto, conocida también como Ley de la Consecuencia, o Ley de Retribución y Compensación.

Esta ley nos revela que todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y ésta trae necesariamente una consecuencia, positiva o negativa.

Una frase que cita El Apóstol Pablo, en Gálatas Capítulo 6 y versículo 7, nos resume la idea de la que venimos hablando: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”

Pero claro, aquí viene la pregunta del millón, ¿Por qué hay niños que nacen enfermos? ¿Qué han podido causar esos niños si aún no han tenido tiempo?

Bueno, aquí entraría el tema de la reencarnación y las vidas pasadas, según parece, y digo según parece, porque hay mucha controversia sobre el tema y realmente nadie sabe la verdad a ciencia cierta, se dice que las lecciones no aprendidas en esta vida deben ser reexperimentadas y superadas en la próxima.

En cualquier caso, aunque no nos vayamos a otras vidas, si somos capaces de entender bien la ley de causa y efecto nuestra vida, aquí en este plano, será mucho más fácil.

Simplemente diría, da lo que quieres recibir, aquí apelo a una frase de Jesús “No hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a ti”. Si quieres recibir amor, empieza tú por darlo y si quieres empezar una discusión, solo tienes que empezar a gritarle a alguien y recibirás lo mismo.

En conclusión, todo lo que haces o has hecho en el pasado repercute, ha repercutido o repercutirá en tu vida, ¿Obvio no crees? Puede que seas consciente de lo que has causado o no, pero si lo estás viviendo es porque de alguna manera tienes que hacer ese aprendizaje o vivir el efecto de la causa.

Cuando integres la ley de causa y efecto plenamente en tu vida, serás consciente de que ésta no depende del azar, ni de la suerte, sino que depende de ti mismo.

Muchas personas esperan que las cosas vayan bien por sí solas. Esperan mejoras y cambios de forma espontánea. Y, cuando ello no ocurre, acaban culpando de su fracaso al universo, a Dios, o a factores externos a sí mismas.

La ley de causa y efecto te hace consciente de que tu vida depende de ti. Y sí, hay cosas que dependen de factores externos; pero no subestimes tu poder, tal y como hacen la mayoría de personas. Muchas más cosas de las que crees dependen de ti. Tenlo en cuenta y conviértete en protagonista activo de tu vida en lugar de un observador pasivo, porque tu vida es responsabilidad tuya, y de nadie más

Aprovéchala. La ley de causa y efecto es una bendición que te permite hacer cada día algo excepcional. Es un milagro que hace que, mediante cada uno de tus actos, puedas hacer algo que mejore tu vida. Es la posibilidad constante de sembrar hoy mismo algo bueno que puedas recoger el día de mañana.

¿Cuánto la prácticas? ¿Eres consciente de cómo usarla a tu favor?

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